Menú
¿Necesitas ayuda? trayma@trayma.com 965 916 929 Lunes a Viernes de 9.00-15.00h

¿Por qué utilizar un traductor profesional y no una traducción automática?

La evolución tecnológica ha favorecido la aparición de traductores automáticos, que pueden sacarnos de un pequeño problema con una palabra en otro idioma o una frase. Pero esta técnica no es la más indicada si necesitas traducir textos.

La traducción automática puede ser muy útil si viajas como turista al extranjero o para entender un texto simple. Además, gracias a la tecnología contamos con ellos en nuestro móvil. En realidad, este tipo de traductor automático hace la labor de un diccionarios de idiomas, tan básico como el que usábamos en el colegio. Pero los traductores automatizados son demasiado ambiguos, a fin de cuentas basan sus traducciones en una base de datos, dejando a un lado el contexto, el doble sentido o las frases “hechas” propias de la cultura de cada país.

Además, a la hora de usar un traductor automático no contamos con la cantidad de ambigüedades, reglas, excepciones, tiempos verbales, etc, que cada idioma posee. Por tanto, la traducción puede ser incoherente y carecer de sentido.

De todas formas, la traducción automática puede ser muy útil como hemos mencionado para traducir el texto de un cartel o un póster, pero no son lo ideal para dar forma al texto de una carta de un restaurante en varios idiomas.

Limitaciones de los traductores automáticos

Dentro de los usos que podemos darle a un traductor automático no podemos incluir traducciones juradas, ni traducciones de textos como proyectos, informes, entrevistas o textos literarios, ya que quedarían descontextualizados y con una gran cantidad de errores gramaticales y de sintaxis. Por no decir que perderían su sentido y su mensaje.

Entre las limitaciones de usar un traductor automático podemos destacar que se limita a sustituir una palabra de un idioma por otra en otro idioma. En muchas ocasiones, no reconoce la totalidad de las palabras que incluyen una frase y la influencia gramatical que unas tienen sobre otras.  Los lenguajes humanos constan de morfología, sintaxis y semántica.

Además, como hemos mencionado anteriormente, se limitan a traducir palabras tal cual, sin tener en cuenta el contexto, las expresiones idiomáticas ni las diferencias entre dialectos. Una mala traducción puede llevar a una mala comunicación y en caso comercial perder un cliente.

En empresas o instituciones con terminología específica como ingeniería o médica un traductor queda excesivamente pobre en su vocabulario. No dispone de un diccionario con capacidad para actualizar periódicamente las palabras propias de terminología técnica, legal o financiera.

Hace hincapié, que los textos que se han traducido a partir de traductores automáticas no son recomendables para su impresión o publicación, por ejemplo, una entrevista en un periódico. Estas traducciones se pueden utilizar como un borrador, pero será necesaria la revisión de un profesional en traducción para obtener un documento de calidad.

Escribe un comentario

Hay 0 comentarios